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Capítulo-10. Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-10 Ребята клянутся, что если что-либо расскажут - упадут тут же и окочурятся. - Capitulo-10 Los chicos juran que si dicen algo caigan allí mismo y fenezcan.

Capítulo 10 - Глава 10

 Глава-10 Ребята клянутся, что если что-либо расскажут  - упадут тут же и окочурятся.

 

1           Los dos muchachos
2           corrían y corrían hacia el pueblo,
3           mudos de espanto.
4           De cuando en cuando
5           volvían medrosamente la cabeza,
6           como temiendo que los persiguieran.
7           Cada tronco
8           que aparecía ante ellos en su camino
9           se les figuraba un hombre y un enemigo,
10         y los dejaba sin aliento;
11         y al pasar, veloces
12         junto a algunas
13         casitas aisladas
14         cercanas al pueblo,
15         el ladrar de los perros alarmados
16         les ponía alas en los pies.
17            – ¡Si lográramos llegar a la tenería
18         antes de que no podamos ya más! –
19         murmuró Tom, a retazos entrecortados,
20         falto de aliento –.
21         Ya no podré aguantar mucho.
22         El fatigoso jadear de Huck
23         fue la única respuesta,
24         y los muchachos fijaron los ojos
25         en la meta de sus esperanzas,
26         renovando sus esfuerzos para alcanzarla.
27         Ya iban teniéndola cerca,
28         y al fin, los dos a un tiempo,
29         se precipitaron por la puerta
30         y cayeron al suelo,
31         gozosos y extenuados,
32         entre las sombras protectoras del interior.
33         Poco a poco se fue calmando su agitación,
34         y Tom pudo decir, muy quedo:
35            – Huckleberry,
36         ¿en qué crees tú que parará esto?
37            – Si el doctor Robinson muere,
38         me figuro que esto acabará en la horca.
39            – ¿De veras?
40            – Lo sé de cierto, Tom.
41         Tom meditó un rato, y prosiguió:
42            – ¿Y quién va a decirlo? ¿Nosotros?
43            – ¿Qué estás diciendo, Tom?
44         Suponte que algo ocurre
45         y que no ahorcasen a Joe el Indio:
46         pues nos mataría, tarde o temprano;
47         tan seguro como que estamos aquí.
48            – Eso mismo estaba yo pensando, Huck.
49            – Si alguien ha de contarlo,
50         deja que sea Muff Potter,
51         porque es lo bastante tonto para ello.
52         Y, además, siempre está borracho.
53         Tom no contestó, siguió meditando.
54         Al cabo, murmuró:
55            – Huck: Muff Potter no lo sabe.
56         ¿Cómo va a decirlo?
57            – ¿Por qué no va a saberlo?
58            – Porque recibió el golpazo
59         cuando Joe el Indio lo hizo.
60         ¿Crees tú que podía ver algo?
61         ¿Se te figura que tiene idea de nada?
62            – Tienes razón.
63            – Y, además, fíjate:
64         puede ser que el trompazo haya acabado con él.
65            – No; eso no, Tom.
66         Estaba lleno de bebida; bien lo vi yo,
67         y además lo está siempre.
68         Pues mira:
69         cuando papá está lleno,
70         puede ir uno y sacudirle en la cabeza
71         con la torre de una iglesia,
72         y se queda tan fresco.
73         Él mismo lo dice.
74         Pues lo mismo le pasa a Muff Potter, por supuesto.
75         Pero si se tratase de uno que no estuviese bebido,
76         puede ser que aquel estacazo
77         lo hubiera dejado en el sitio.
78         ¡Quién sabe!
79         Después de otro reflexivo silencio,
80         dijo Tom:
81            – Huck, ¿estás seguro de que no has de hablar?
82            – No tenemos más remedio. Bien lo sabes.
83         A ese maldito indio le importaría lo mismo
84         ahogarnos que a un par de gatos,
85         si llegásemos a soltar la lengua
86         y a él no lo ahorcasen.
87         Mira, Tom, tenemos que jurarlo.
88         Eso es lo que hay que hacer:
89         jurar que no hemos de decir palabra.
90            – Lo mismo digo, Huck. Eso es lo mejor.
91         Dame la mano y jura que...
92            – ¡No, hombre, no!
93         Eso no vale para una cosa como ésta.
94         Eso está bien para cosas de poco más o menos;
95         sobre todo, para con chicas, porque,
96         de todos modos, se vuelven contra uno
97         y charlan en cuanto se ven en apuros;
98         pero esto tiene que ser por escrito. Y con sangre.
99         Nada podía ser más del gusto de Tom.
100       Era misterioso, y sombrío, y trágico;
101       la hora, las circunstancias
102       y el lugar donde se hallaban,
103       eran los más apropiados.
104       Cogió una tablilla de pino
105       que estaba en el suelo,
106       en un sitio donde alumbraba la luna,
107       sacó un tejo del bolsillo
108       y garrapateó con gran trabajo las siguientes líneas,
109       apretando la lengua entre los dientes
110       a inflando los carrillos
111       en cada lento trazo hacia abajo,
112       y dejando escapar presión en los ascendentes:
113       Huck Fin y Tom Sawyer juran
114       que no han de decir nada de esto
115       y que si dicen algo
116       caigan allí mismo muertos y fenezcan.
117       No menos pasmado quedó Huckleberry
118       de la facilidad con que Tom escribía
119       que de la fluidez y grandiosidad de su estilo.
120       Sacó en seguida un alfiler de la solapa
121       y se disponía a pincharse un dedo,
122       pero Tom le detuvo.
123          – ¡Quieto! – le dijo–. No hagas eso.
124       Los alfileres son de cobre
125       y pueden tener cardenillo.
126          – ¿Qué es eso?
127          – Veneno. Eso es lo que es.
128       No tienes más que tragar un poco... y ya verás.
129       Tom quitó el hilo de una de sus agujas,
130       y cada uno de ellos se picó la yema del pulgar
131       y se la estrujó hasta sacar sendas gotas de sangre.
132       Con el tiempo,
133       y después de muchos estrujamientos,
134       Tom consiguió firmar con sus iniciales,
135       usando la propia yema del dedo
136       como pluma.
137       Después enseñó a Huck
138       la manera de hacer una H y una F,
139       y el juramento quedó completo.
140       Enterraron la tablilla junto al muro,
141       con ciertas lúgubres ceremonias y conjuros,
142       y el candado que se habían echado en las lenguas
143       se consideró bien cerrado
144       y la llave tirada a lo lejos.
145       Una sombra se escurrió furtiva
146       a través de una brecha
147       en el otro extremo del ruinoso edificio,
148       pero los muchachos no se percataron de ello.
149          – Tom – cuchicheó Huckleberry –,
150       ¿con esto ya no hay peligro
151       de que hablemos nunca jamás?
152          – Por supuesto que no.
153       Ocurra lo que ocurra, tenemos que callar.
154       Nos caeríamos muertos...; ¿no lo sabes?
155          – Me figuro que sí.
156       Continuaron cuchicheando un rato.
157       De pronto un perro
158       lanzó un largo y lúgubre aullido
159       al lado de la misma casa, a dos varas de ellos.
160       Los chicos se abrazaron impetuosamente
161       muertos de espanto.
162          – ¿Por cuál de nosotros dos será? –
163       balbuceó Huckl.
164          – No lo sé...; mira por la resquebraja ¡De prisa!
165          – No; mira tú, Tom.
166          – No puedo..., no puedo, Huck.
167          – Anda, Tom... ¡Ya vuelve otra vez!
168          – ¡Ah! ¡Gracias a Dios! Conozco el ladrido;
169       ése es Bull Harbison.
170          – ¡Cuánto me alegro!
171       Te digo que estaba medio acabado del susto.
172       Hubiera apostado a que era un perro sin amo.
173       El perro repitió el aullido.
174       A los chicos se les encogió de nuevo el corazón.
175          – ¡Dios nos socorra! Ése no es Bull Harbison –
176       murmuró Huckleberry-.
177       ¡Mira, Tom, mira!
178       Tom, tiritando de miedo, cedió
179       y asomó el ojo a la rendija.
180       Apenas se percibía su voz cuando dijo:
181          – ¡Ay, Huck! Es un perro sin amo.
182          – Dime, Tom, ¿por cuál de los dos será?
183          – Debe de ser por los dos,
184       puesto que estamos juntos.
185          – ¡Ay, Tom! Me figuro que muertos somos.
186       Y bien me sé a dónde iré cuando me muera.
187       ¡He sido tan malo!
188          – ¡Yo me lo he buscado!
189       Esto viene de hacer rabona, Huck,
190       y de hacer todo lo que le dicen a uno que no haga.
191       Yo podía haber sido bueno, como Sid,
192       si hubiera querido...; pero no quise; no, señor.
193       Pero si salgo de ésta,
194       seguro que me voy a atracar
195       de escuelas dominicales.
196       Y Tom empezó a sorber un poco por la nariz.
197          – ¡Tú malo!... –
198       Y Huckleberry comenzó también
199       a hablar gangoso–.
200       ¡Vamos, Tom, que tú eres una alhaja
201       al lado de lo que yo soy!
202       ¡Dios, Dios, Dios,
203       si yo tuviese la mitad de tu suerte!
204       Tom recobró el habla y dijo:
205          – ¡Mira, Huck, mira!
206       ¡Está vuelto de espaldas a nosotros!
207       Huck miró, con el corazón saltándole de gozo.
208          – ¡Verdad es! ¿Estaba así antes?
209          – Sí, así estaba.
210       Pero yo, ¡tonto de mí!, no pensé en ello.
211       ¡Qué alegría, Huck! Y ahora, ¿por quién será?
212       El aullido cesó. Tom aguzó el oído.
213          – ¡Chist!... ¿Qué es eso? – murmuró.
214          – Parece..., parece gruñir de cerdos.
215       No, es alguno que ronca, Tom.
216          – ¿Será eso? ¿Hacia dónde, Huck?
217          – Yo creo que es allí en la otra punta.
218       Parece como ronquido.
219       Mi padre solía dormir allí algunas veces
220       con los cerdos;
221       pero él ronca, ¡madre mía!,
222       que levanta las cosas del suelo.
223       Además, me parece
224       que no ha de volver ya nunca, por este pueblo.
225       El prurito de aventuras
226       se despertó en ellos de nuevo.
227          – Huck, ¿te atreves a ir
228       si yo voy delante?
229          – No me gusta mucho:
230       Suponte que fuera Joe el Indio.
231       Tom se amilanó.
232       Pero la tentación volvió sobre ellos
233       con más fuerza,
234       y los chicos decidieron hacer la prueba;
235       pero en la inteligencia de que saldrían disparados
236       si el ronquido cesaba.
237       Fueron, pues, hacia allá en puntillas,
238       cautelosamente, uno tras otro.
239       Cuando estaban ya a cinco pasos del roncador,
240       Tom pisó un palitroque,
241       que se rompió con un fuerte chasquido.
242       El hombre lanzó un gruñido,
243       se movió un poco,
244       y su cara quedó iluminada por la luna.
245       Era Muff Potter.
246       A los chicos se les había paralizado el corazón,
247       y los cuerpos también,
248       cuando el hombre se movió;
249       pero se disipó ahora su temor.
250       Salieron, otra vez en puntillas,
251       por entre los rotos tablones
252       que formaban el muro,
253       y se pararon a poca distancia
254       para cambiar unas palabras de despedida.
255       El prolongado y lúgubre aullido
256       se alzó otra vez en la quietud de la noche.
257       Volvieron los ojo
258       y vieron al perro vagabundo
259       parado a pocos pasos
260       de donde yacía Potter
261       y vuelto hacia él,
262       con el hocico apuntando al cielo.
263          – ¡Es por él! – dijeron a un tiempo los dos.
264          – Oye Tom,
265       dicen que un perro sin amo estuvo aullando
266       alrededor de la casa de Johnny Miller,
267       a media noche, hace dos semanas,
268       y un chotacabras vino
269       y se posó en la barandilla
270       y cantó la misma noche,
271       y nadie se ha muerto allí todavía.
272          – Bien; ya lo sé. Y, aunque no se hayan muerto,
273       ¿no se cayó Gracia Miller en el fogón de la cocina
274       y se quemó toda el mismo sábado siguiente?
275          – Sí, pero no se ha muerto.
276       Y además dicen que está mejor.
277          – Bueno; pues aguarda y ya verás.
278       Esa se muere:
279       tan seguro como que Muff Potter ha de morir.
280       Eso es lo que dicen los negros,
281       y ellos saben todo lo de esa clase de cosas, Huck.
282       Después se separaron pensativos.
283       Cuando Tom trepó a la ventana de su alcoba
284       la noche tocaba a su término.
285       Se desnudó con extremada precaución
286       y se quedó dormido, congratulándose
287       de que nadie supiera su escapatoria.
288       No sabía que Sid,
289       el cual roncaba tranquilamente, estaba despierto
290       y lo había estado desde hacía más de una hora.
291       Cuando Tom despertó
292       Sid se había vestido y ya no estaba allí.
293       En la luz, en la atmósfera misma, notó Tom
294       vagas indicaciones de que era tarde.
295       Se quedó sorprendido.
296       ¿Por qué no le habían llamado,
297       martirizándole hasta que le hacían levantarse,
298       como de costumbre?
299       Esta idea le llenó
300       de fatídicos presentimientos.
301       En cinco minutos se vistió y bajó las escaleras,
302       sintiéndose dolorido y mareado.
303       La familia estaba todavía a la mesa,
304       pero ya habían terminado el desayuno.
305       No hubo ni una palabra de reproche;
306       pero sí miradas que se esquivaban,
307       un silencio y un aire tan solemne,
308       que el culpable sintió
309       helársele la sangre.
310       Se sentó y trató de parecer alegre,
311       pero era machacar en hierro frío;
312       no despertó una sonrisa,
313       no halló en nadie respuesta
314       y se sumergió en el silencio,
315       dejando que el corazón se le bajase a los talones.
316       Después del desayuno su tía lo llevó aparte,
317       y Tom casi se alegró, con la esperanza
318       de que le aguardaba una azotaina; pero se equivocó.
319       Su tía se echó a llorar,
320       preguntándole cómo podía ser así
321       y cómo no le daba lástima
322       atormentarla de aquella manera;
323       y, por fin, le dijo
324       que siguiera adelante por la senda de la perdición
325       y acabase matando a disgustos a una pobre vieja,
326       porque ella ya no había de intentar corregirle.
327       Esto era peor que mil vapuleos,
328       y Tom tenía el corazón aún más dolorido
329       que el cuerpo.
330       Lloró, pidió que le perdonase,
331       hizo promesas de enmienda,
332       y se terminó la escena sintiendo
333       que no había recibido más que un perdón a medias
334       y que no había logrado inspirar más
335       que una mediocre confianza.
336       Se apartó de su tía, demasiado afligido
337       para sentir ni siquiera deseos
338       de venganza contra Sid,
339       y por tanto la rápida retirada de éste
340       por la puerta trasera fue innecesaria.
341       Con abatido paso se dirigió a la escuela,
342       meditabundo y triste,
343       y soportó la acostumbrada paliza,
344       juntamente con Joe Harper,
345       por haber hecho rabona el día antes
346       con el aire del que tiene el ánimo ocupado
347       con grandes pesadumbres
348       y no está
349       para hacer caso de niñerías.
350       Después ocupó su asiento,
351       apoyó los codos en la mesa
352       y la quijada en las manos
353       y se quedó mirando la pared frontera
354       con la mirada petrificada,
355       propia de un sufrimiento
356       que ha llegado al límite
357       y ya no puede ir más lejos.
358       Bajo el codo sentía una cosa dura.
359       Después de un gran rato
360       cambió de postura lenta y tristemente,
361       y cogió el objeto, dando un suspiro.
362       Estaba envuelto en un papel.
363       Lo desenvolvió.
364       Siguió otro largo, trémulo,
365       descomunal suspiro,
366       y se sintió aniquilado.
367       ¡Era el boliche de latón!
368       Esta última pluma
369       acabó de romper el espinazo del dromedario.

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