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Capítulo-15. Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-15 Собравшиеся на тайное совещание - Capitulo-15 Reunidos en conciliábulo

Capítulo 15 - Глава 15

Собравшиеся на тайное совещание

 

1           Pocos minutos después
2           Tom estaba metido en el agua somera de la barra,
3           vadeando hacia la ribera de Illinois.
4           Antes de que le llegase a la cintura
5           ya estaba a la mitad del canal.
6           La corriente no le permitía ya seguir andando,
7           y se echó a nadar, seguro de sí mismo,
8           las cien varas que aún le faltaban.
9           Nadaba sesgando la corriente,
10         aun si ésta le arrastraba
11         más abajo de lo que él esperaba.
12         Sin embargo, alcanzó la costa al fin,
13         y se dejó llevar del agua por la orilla
14         hasta que encontró un sitio bajo y salió a tierra.
15         Se metió la mano en el bolsillo:
16         allí seguía el trozo de corteza,
17         y, tranquilo sobre este punto,
18         se puso en marcha, a través de los bosques,
19         con la ropa chorreando.
20         Poco antes de las diez
21         llegó a un lugar despejado, frente al pueblo,
22         y vio la barca fondeada
23         al abrigo de los árboles
24         y del terraplén que formaba la orilla.
25         Todo estaba tranquilo bajo las estrellas parpadeantes.
26         Bajó gateando por la cuesta,
27         ojo avizor;
28         se deslizó en el agua,
29         dio tres o cuatro brazadas y se encaramó al bote
30         que hacía oficio de chinchorro,
31         a popa de la barca.
32         Se agazapó bajo las bancadas,
33         y allí esperó, recobrando aliento.
34         Poco después sonó la campana cascada
35         y una voz dio la orden de desatracar.
36         Transcurrieron unos momentos,
37         y el bote se puso en marcha remolcado,
38         con la proa alzándose sobre los remolinos de la estela
39         que dejaba la barca:
40         el viaje había empezado,
41         y Tom pensaba satisfecho
42         que era la última travesía de aquella noche.
43         Al cabo de un cuarto de hora,
44         que parecía eterno,
45         las ruedas se pararon,
46         y Tom se echó por la borda del bote al agua
47         y nadó en la oscuridad hacia la orilla,
48         tomando tierra unas cincuenta varas más abajo,
49         fuera de peligro de posibles encuentros.
50         Fue corriendo por callejas poco frecuentadas,
51         a instantes después llegó
52         a la valla trasera de su casa.
53         Salvó el obstáculo
54         y trepó hasta la ventana de la salita,
55         donde se veía luz.
56         Allí estaban la tía Polly, Sid, Mary
57         y la madre de Joe Harper
58         reunidos en conciliábulo.
59         Estaban sentados junto a la cama,
60         la cual se interponía entre el grupo y la puerta.
61         Tom fue a la puerta
62         y empezó a levantar suavemente la falleba;
63         después empujó un poquito,
64         y se produjo un chirrido;
65         siguió empujando, con gran cuidado
66         y temblando cada vez que los goznes chirriaban,
67         hasta que vio que podría entrar de rodillas;
68         a introduciendo primero la cabeza,
69         siguió, poco a poco,
70         con el resto de su persona.
71            – ¿Por qué oscila tanto la vela? –
72         dijo tía Polly
73         (Tom se apresuró) –.
74         Creo que está abierta esa puerta.
75         Claro que sí.
76         No acaban de pasar ahora cosas raras.
77         Anda y ciérrala, Sid.
78         Tom desapareció bajo la cama
79         en el momento preciso.
80         Descansó un instante, respirando a sus anchas,
81         y después se arrastró
82         hasta casi tocar los pies de su tía.
83            – Pero, como iba diciendo – prosiguió ésta –,
84         no era lo que se llama malo,
85         sino enredador y travieso.
86         Nada más que tarambana y atolondrado,
87         sí, señor.
88         No tenía más reflexión que pudiera tener un potro.
89         Nunca lo hacía con mala idea,
90         y no había otro de mejor corazón... –
91         y empezó a llorar ruidosamente.
92            – Pues lo mismo le pasaba a mi Joe...,
93         siempre dando guerra y dispuesto para una trastada,
94         pero era lo menos egoísta
95         y todo lo bondadoso
96         que podía pedirse...
97         ¡Y pensar, Dios mío,
98         que le zurré por golosear la crema,
99         sin acordarme de que yo misma la había tirado
100       porque se avinagró!
101       ¡Y ya no lo veré nunca, nunca, en este mundo,
102       al pobrecito maltratado!
103       Y también ella se echó a llorar sin consuelo.
104          –  Yo espero que Tom lo pasara bien donde está –
105       dijo Sid–;
106       pero si hubiera sido algo mejor en algunas cosas...
107          – ¡Sid!... –
108       (Tom sintió, aun sin verla,
109       la relampagueante mirada de su tía) –.
110       ¡Ni una palabra contra Tom,
111       ahora que ya lo hemos perdido!
112       Dios lo protegerá...,
113       no tiene usted que preocuparse.
114       ¡Ay, señora Harper!
115       ¡No puedo olvidarlo!
116       ¡No puedo resignarme!
117       Era mi mayor consuelo,
118       aunque me mataba a desazones.
119          – El Señor da y el Señor quita.
120       ¡Alabado sea el nombre del Señor!
121       ¡Pero es tan atroz..., tan atroz!
122       No hace ni una semana que hizo estallar un petardo
123       ante mi propia nariz
124       y le di un bofetón
125       que le tiré al suelo.
126       ¡Cómo iba a figurarme entonces que pronto...! ¡Ay!
127       Si lo volviera a hacer otra vez
128       me lo comería a besos y le daría las gracias.
129          – Sí, sí; ya me hago cargo de su pena;
130       ya sé lo que está usted pensando.
131       Sin ir más lejos, ayer a mediodía
132       fue mi Tom y rellenó al gato de «matadolores»,
133       y creí que el animalito iba a echar la casa al suelo.
134       Y... ¡Dios me perdone!,
135       le di un dedalazo al pobrecito...,
136       que ya está en el otro mundo.
137       Pero ya está descansando ahora de sus cuidados.
138       Y las últimas palabras que de él oí
139       fueron para reprocharme...
140       Pero aquel recuerdo era superior a sus fuerzas,
141       y la anciana no pudo contenerse más.
142       El propio Tom estaba ya haciendo pucheros...,
143       más compadecido de sí mismo que de ningún otro.
144       Oía llorar a Mary
145       y balbucear de cuando en cuando
146       una palabra bondadosa en su defensa.
147       Empezó a tener una más alta idea de sí mismo
148       de la que había tenido hasta entonces.
149       Pero, con todo,
150       estaba tan enternecido por el dolor de su tía,
151       que ansiaba salir de su escondrijo
152       y colmarla de alegría...
153       y lo fantástico y teatral de la escena
154       tenía además para él irresistible atracción;
155       pero se contuvo y no se movió.
156       Siguió escuchando,
157       y coligió, de unas cosas y otras,
158       que al principio se creyó
159       que los muchachos se habían ahogado bañándose;
160       después se había echado de menos la balsa;
161       más tarde, unos chicos dijeron
162       que los desaparecidos habían prometido
163       que en el pueblo se iba «a oír algo gordo»
164       muy pronto;
165       los sabihondos del lugar «ataron los cabos sueltos»
166       y decidieron que los chicos se habían ido en la balsa
167       y aparecerían en seguida en el pueblo inmediato,
168       río abajo;
169       pero a eso de mediodía
170       hallaron la balsa varada en la orilla,
171       del lado de Missouri,
172       y entonces se perdió toda esperanza:
173       tenían que haberse ahogado,
174       pues de no ser así el hambre los hubiera obligado
175       a regresar a sus casas al oscurecer, si no antes.
176       Se creía que la busca de los cadáveres
177       no había dado fruto
178       porque los chicos debieron de ahogarse
179       en medio de la corriente,
180       puesto que de otra suerte,
181       y siendo los muchachos buenos nadadores,
182       hubieran ganado la orilla.
183       Era la noche del miércoles:
184       si los cadáveres no aparecían para el domingo,
185       no quedaba esperanza alguna,
186       y los funerales se celebrarían aquella mañana.
187       Tom sintió un escalofrío.
188       La señora de Harper
189       dio sollozando las buenas noches
190       e hizo ademán de irse.
191       Por un mutuo impulso,
192       las dos afligidas mujeres
193       se echaron una en brazos de otra,
194       hicieron un largo llanto consolador,
195       y al fin se separaron.
196       Tía Polly se enterneció
197       más de lo que hubiera querido
198       al dar las buenas noches a Sid y Mary.
199       Sid gimoteó un poco,
200       y Mary se marchó llorando a gritos.
201       La anciana se arrodilló
202       y rezó por Tom
203       con tal emoción y fervor
204       y tan intenso amor en sus palabras
205       y en su cascada y temblorosa voz,
206       que ya estaba él bañado en lágrimas,
207       antes de que ella hubiera acabado.
208       Tuvo que seguir quieto largo rato
209       después de que la tía se metió en la cama,
210       pues continuó lanzando suspiros
211       y lastimeras quejas de cuando en cuando,
212       agitándose inquieta y dando vueltas.
213       Pero al fin se quedó tranquila,
214       aunque dejaba escapar algún sollozo entre sueños.
215       Tom salió entonces fuera,
216       se incorporó lentamente al lado de la cama,
217       cubrió con la mano la luz de la bujía
218       y se quedó mirando a la durmiente.
219       Sentía honda compasión por ella.
220       Sacó el rollo de corteza,
221       y lo puso junto al candelero;
222       pero alguna idea le asaltó,
223       y se quedó suspenso, meditando.
224       Después se le iluminó la cara
225       como con un pensamiento feliz;
226       volvió a guardar,
227       apresuradamente,
228       la corteza en el bolsillo;
229       luego se inclinó y besó la marchita faz,
230       y en seguida se salió sigilosamente del cuarto,
231       cerrando la puerta tras él.
232       Siguió el camino de vuelta al embarcadero.
233       No se veía a nadie por allí
234       y entró sin empacho en la barca,
235       porque sabía
236       que no habían de molestarle,
237       pues aunque quedaba en ella un guarda,
238       tenía la inveterada costumbre de meterse en la cama
239       y dormir como un santo de piedra.
240       Desamarró el bote, que estaba a popa,
241       se metió en él
242       y remó con precaución arriba.
243       Cuando llegó a una milla por encima del pueblo
244       empezó a sesgar la corriente, trabajando con brío.
245       Fue a parar exactamente al embarcadero,
246       en la otra orilla,
247       pues era empresa con la que estaba familiarizado.
248       Tentado estuvo de capturar el bote,
249       arguyendo
250       que podía ser considerado como un barco
251       y, por tanto, legítima presa para un pirata;
252       pero sabía que se le buscaría por todas partes,
253       y eso podía acabar en descubrimientos.
254       Así, pues, saltó a tierra y penetró en el bosque,
255       donde se sentó a descansar un largo rato,
256       luchando consigo mismo para no dormirse,
257       y después se echó a andar,
258       fatigado de la larga caminata, hasta la isla.
259       La noche tocaba a su término;
260       ya era pleno día
261       cuando llegó frente a la barra de la isla.
262       Se tomó otro descanso
263       hasta que el sol estuvo ya alto
264       y doró el gran río con su esplendor,
265       y entonces se echó a la corriente.
266       Un poco después se detenía,
267       chorreando,
268       a un paso del campamento,
269       y oyó decir a Joe:
270          – No; Tom cumplirá su palabra y volverá, Huck.
271       Sabe que sería un deshonor para un pirata,
272       y Tom es demasiado orgulloso para eso.
273       Algo trae entre manos. ¿Qué podrá ser?
274          – Bueno; las cosas son ya nuestras,
275       sea como sea, ¿no es verdad?
276          – Casi, casi; pero todavía no.
277       Lo que ha escrito dice
278       que son para nosotros
279       si no ha vuelto para el desayuno.
280          – ¡Y aquí está! – exclamó Tom,
281       con gran efecto dramático,
282       avanzando con aire majestuoso.
283       Un suculento desayuno de torreznos y pescado
284       fue en un momento preparado,
285       y mientras lo despachaban
286       Tom relató (con adornos) sus aventuras.
287       Cuando el cuento acabó,
288       el terceto de héroes
289       no cabía en sí de vanidad y orgullo.
290       Después buscó Tom un rincón umbrío
291       donde dormir a su sabor hasta mediodía,
292       y los otros dos piratas
293       se aprestaron para la pesca y las exploraciones.

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