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Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-22 Кадеты Антиалкоголизма - Cadetes del Antialcoholismo

Capítulo 22 - Глава 22

 Кадеты Антиалкоголизма - Cadetes del Antialcoholismo

 

1           Tom ingresó en la nueva Orden
2           de los «Cadetes del Antialcoholismo»,
3           atraído por lo vistoso y decorativo
4           de sus insignias y emblemas.
5           Hizo promesa de no fumar,
6           no masticar tabaco
7           y no jurar en tanto que perteneciera a la Orden.
8           Hizo en seguida un nuevo descubrimiento,
9           a saber:
10         que comprometerse a no hacer una cosa
11         es el procedimiento más seguro
12         para que se desee hacer precisamente aquello.
13         Tom se sintió inmediatamente atormentado
14         por el prurito de beber y jurar,
15         y el deseo se hizo tan irresistible
16         que sólo la esperanza de que
17         se ofreciera ocasión para exhibirse
18         luciendo la banda roja
19         evitó que abandonase la Orden.
20         El «Día de la Independencia» se acercaba,
21         pero dejó de pensar en eso,
22         lo dejó de lado cuando
23         aún no hacía cuarenta y ocho horas
24         que arrastraba el grillete,
25         y fijó todas sus esperanzas
26         en el juez de paz, el viejísimo Grazer,
27         que al parecer estaba enfermo de muerte,
28         y al que se harían
29         grandes funerales
30         por lo encumbrado de su posición.
31         Durante tres días Tom estuvo preocupadísimo
32         con la enfermedad del juez,
33         pidiendo a cada instante noticias de su estado.
34         A veces subían tanto sus esperanzas,
35         tan altas estaban,
36         que llegaba a sacar las insignias
37         y a entrenar frente al espejo.
38         Pero el juez dio en conducirse
39         con las más desanimadoras fluctuaciones.
40         Al fin fue declarado fuera de peligro,
41         y después, en franca convalecencia.
42         Tom estaba indignado
43         y además
44         se sentía víctima de una ofensa personal.
45         Presentó inmediatamente la dimisión,
46         y aquella noche el juez tuvo una recaída
47         y murió.
48         Tom se juró
49         que jamás se fiaría de un hombre como aquél.
50         El entierro fue estupendo.
51         Los cadetes
52         desfilaron con una pompa
53         que parecía preparada intencionadamente
54         para matar de envidia al dimisionario.
55         Tom había recobrado su libertad, en cambio,
56         y eso ya era algo.
57         Podía ya jurar y beber;
58         pero, con gran sorpresa suya,
59         notó que no tenía ganas
60         de ninguna de las dos cosas.
61         Sólo el hecho de que podía hacerlo
62         le apagó el deseo
63         y privó a aquellos placeres de todo encanto.
64         Empezó a darse cuenta también
65         de que las vacaciones esperadas con tanto anhelo
66         se deslizaban tediosamente entre sus manos.
67         Intentó escribir un diario;
68         pero como no le ocurrió nada durante tres días,
69         abandonó la idea.
70         Llegó al pueblo
71         la primera orquesta de negros de la temporada,
72         a hizo sensación.
73         Tom y Joe Harper
74         organizaron una banda de ejecutantes,
75         y fueron felices durante un par de días.
76         Hasta el glorioso «Día de la Independencia»
77         fue en parte un fiasco,
78         pues llovió de firme;
79         no hubo, por tanto, procesión cívica
80         y el hombre más eminente del mundo
81         -según se imaginaba Tom-, mister Benton,
82         un senador auténtico, de los Estados Unidos,
83         resultó un abrumador desencanto,
84         pues no tenía diez varas de estatura,
85         ni siquiera andaba cerca.
86         Llegó un circo.
87         Los muchachos jugaron a los títeres
88         los tres días siguientes,
89         en tiendas hechas de retazos de esteras viejas.
90         Precio de entrada:
91         tres alfileres los chicos y dos las chicas.
92         Y después se olvidaron del circo.
93         Llegaron un frenólogo y un magnetizador,
94         y se volvieron a marchar,
95         dejando el pueblo más aburrido y soso que nunca.
96         Hubo algunas fiestas
97         de chicos y chicas,
98         pero fueron pocas y tan placenteras
99         que sólo sirvieron
100       para hacer los penosos intervalos entre ellas
101       aún más penosos.
102       Becky Thatcher se había ido
103       a su casa de Constantinopla,
104       a pasar las vacaciones con sus padres,
105       y así, pues, no le quedaba a la vida
106       ni una faceta con brillo.
107       El espantable secreto del asesinato
108       era una crónica agonía.
109       Era un verdadero cáncer,
110       por la persistencia y el sufrimiento.
111       Después llegó el sarampión.
112       Durante dos largas semanas estuvo Tom prisionero,
113       muerto para el mundo
114       y sus acontecimientos.
115       Estaba muy malo;
116       nada le interesaba.
117       Cuando al fin pudo tenerse en pie
118       y empezó a vagar, decaído y débil, por el pueblo,
119       vio que una triste mudanza se había operado
120       en todas las cosas y en todas las criaturas.
121       Había habido un revival
122       y todo el mundo se había «metido en religión».
123       Tom recorrió el pueblo,
124       esperando sin esperanza llegar a ver
125       alguna bendita cara pecadora,
126       pero en todas partes no encontró sino desengaños.
127       Halló a Joe Harper
128       enfrascado estudiando la Biblia,
129       volvió la espalda
130       y se alejó del deconsolador espectáculo.
131       Buscó a Ben Rogers,
132       y lo encontró visitando a los pobres,
133       con una cesta de folletos devotos.
134       Consiguió dar con Jim Hollis,
135       el cual le invitó a considerar
136       el precioso beneficio del sarampión
137       como un aviso de la Providencia.
138       Cada chico que encontraba
139       añadía otra tonelada
140       a su agobiadora pesadumbre;
141       y cuando buscó al fin,
142       desesperado,
143       refugio en el seno de Huckleberry Finn
144       y éste lo recibió con una cita bíblica,
145       el corazón se le bajó a los talones,
146       y fue arrastrándose hasta su casa
147       y se metió en la cama, convencido
148       de que él solo en el pueblo
149       estaba perdido para siempre jamás.
150       Y aquella noche
151       sobrevino una terrorífica tempestad con lluvia,
152       truenos y espantables relámpagos.
153       Se tapó la cabeza con la sábana
154       y esperó, con horrenda ansiedad, su fin,
155       pues no tenía la menor duda
156       de que toda aquella tremolina era por él.
157       Creía que había abusado
158       de la divina benevolencia
159       más allá de lo tolerable
160       y que ése era el resultado.
161       Debiera haberle parecido
162       un despilfarro de pompa y municiones,
163       como el de matar un mosquito
164       con una batería de artillería;
165       pero no veía ninguna incongruencia
166       en que se montase una tempestad
167       tan costosa como aquélla
168       sin otro fin que el de soplar,
169       arrancándolo todo del suelo,
170       a un insecto como él.
171       Poco a poco la tempestad cedió
172       y se fue extinguiendo sin conseguir su objeto.
173       El primer impulso del muchacho fue
174       de gratitud a inmediata enmienda;
175       el segundo, esperar...,
176       porque quizá no hubiera más tormentas.
177       Al siguiente día volvió el médico:
178       Tom había recaído.
179       Las tres semanas que permaneció acostado
180       fueron como una eternidad.
181       Cuando al fin volvió a la vida
182       no sabía si agradecerlo,
183       recordando la soledad en que se encontraba,
184       sin amigos, abandonado de todos.
185       Echó a andar indiferente y taciturno, calle abajo,
186       y encontró a Jim Hollis
187       actuando de juez
188       ante un Jurado infantil
189       que estaba juzgando a un gato,
190       acusado de asesinato,
191       en presencia de su víctima: un pájaro.
192       Encontró a Joe Harper y Huck Finn
193       retirados en una calleja
194       comiéndose un melón robado.
195       ¡Pobrecillos!
196       Ellos también, como Tom, habían recaído.

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