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Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-23 Дело об убийстве - El proceso por asesinato

Capítulo 23 - Глава 23

 Дело об убийстве - El proceso por asesinato

 

1           Al fin sacudió el pueblo
2           su somnoliento letargo,
3           y lo hizo con gana.
4           En el tribunal se iba a ver
5           el proceso por asesinato.
6           Aquello llegó a ser el tema único
7           de todas las conversaciones.
8           Tom no podía sustraerse a él.
9           Toda alusión al crimen
10         le producía un escalofrío,
11         porque su conciencia acusadora y su miedo
12         le persuadían de que todas esas alusiones
13         no eran sino anzuelos
14         que se le tendían;
15         no veía cómo se podía sospechar
16         que él supiera algo acerca del asesinato;
17         pero a pesar de eso
18         no podía sentirse tranquilo
19         en medio de esos comentarios y cabildeos.
20         Vivía en un continuo estremecimiento.
21         Se llevó a Huck a un lugar apartado,
22         para hablar del asunto.
23         Sería un alivio quitarse la mordaza por un rato,
24         compartir su carga de cuidados
25         con otro infortunado.
26         Quería además estar seguro de que Huck
27         no hubiera cometido alguna indiscreción.
28            – Huck, ¿has hablado con alguien de aquello?
29            – ¿De cuál?
30            – Ya sabes de qué.
31            – ¡Ah! Por supuesto que no.
32            – ¿Ni una palabra?
33            – Ni media; y si no, que me caiga aquí mismo.
34         ¿Por qué lo preguntas?
35            – Pues porque tenía miedo.
36            – Vamos, Tom Sawyer;
37         no estaríamos dos días vivos
38         si eso se descubriera.
39         Bien lo sabes tú.
40         Tom se sintió más tranquilo.
41         Después de una pausa dijo:
42            – Huck, nadie conseguiría hacer que lo dijeras,
43         ¿no es eso?
44            – ¿Hacer que lo dijera?
45         Si yo quisiera que aquel mestizo me ahogase,
46         podían hacérmelo decir.
47         No tendrían otro camino.
48            – Entonces, está bien.
49         Me parece que estamos seguros
50         mientras no abramos el pico.
51         Pero vamos a jurar otra vez.
52         Es más seguro.
53            – Conforme.
54         Y juraron de nuevo
55         con grandes solemnidades.
56            – ¿Qué es lo que dicen por ahí, Huck?
57         Yo he oído la mar de cosas.
58            – ¿Decir?
59         Pues nada más que de Muff Potter, Muff Potter
60         y Muff Potter todo el tiempo.
61         Me hace estar siempre en un trasudor;
62         así que quiero ir a esconderme por ahí.
63            – Pues lo mismo me pasa a mí.
64         Me parece que a ése le dan pasaporte.
65         ¿No te da lástima de él algunas veces?
66            – Casi siempre..., casi siempre.
67         El no vale para nada;
68         pero tampoco hizo mal nunca a nadie.
69         No hacía más que pescar un poco
70         para coger dinero y emborracharse...
71         y ganduleaba mucho de aquí para allá;
72         pero, ¡Señor! todos ganduleamos...;
73         al menos, muchos de nosotros:
74         predicadores y gente así.
75         Pero tenía cosas de bueno:
76         me dio una vez medio pez,
77         aunque no había bastante para dos;
78         y muchas veces, pues como si me echase una mano
79         cuándo yo no estaba de suerte.
80            – Pues a mí me componía las cometas, Huck,
81         y me ataba los anzuelos a la tanza.
82         ¡Si pudiéramos sacarlo de allí!
83            – ¡Ca! No podemos sacarlo, Tom;
84         y, además, le volverían a echar mano en seguida.
85            – Sí, lo cogerían.
86         Pero no puedo aguantarlos al oírles hablar de él
87         como del demonio, cuando no fue él quien hizo...
88         aquello.
89            – Lo mismo me pasa, Tom,
90         cuando les oigo decir
91         que es el mayor criminal de esta tierra
92         y que por qué no lo habrían ahorcado antes.
93            – Sí, siempre están diciendo eso.
94         Yo les he oído
95         que si le dejasen libre
96         lo lincharían.
97            – Ya lo creo que sí.
98         Los dos tuvieron una larga conversación,
99         pero les sirvió de escaso provecho.
100       Al atardecer
101       se encontraron dando vueltas
102       en la vecindad de la solitaria cárcel,
103       acaso con una vaga esperanza
104       de que algo pudiera ocurrir
105       que resolviera sus dificultades.
106       Pero nada sucedió:
107       no parecía que hubiera ángeles ni hadas
108       que se interesasen
109       por aquel desventurado cautivo.
110       Los muchachos, como otras veces habían hecho,
111       se acercaron a la reja de la celda
112       y dieron a Potter tabaco y cerillas.
113       Estaba en la planta baja
114       y no tenía guardián.
115       Ante su gratitud por los regalos,
116       siempre les remordía a ambos la conciencia,
117       pero esta vez más dolorosamente que nunca.
118       Se sintieron traicioneros y cobardes
119       hasta el último grado
120       cuando Potter les dijo:
121          – Habéis sido muy buenos conmigo, hijos;
122       mejores que ningún otro del pueblo.
123       Y no lo olvido, no.
124       Muchas veces me digo a mí mismo, digo:
125       «Yo les arreglaba las cometas y sus cosas
126       a todos los chicos
127       y les enseñaba los buenos sitios para pescar,
128       y era amigo de ellos,
129       y ahora ninguno se acuerda del pobre Muff,
130       que está en apuros,
131       más que Tom y Huck.
132       No, ellos no me olvidan, digo yo,
133       y yo no me olvido de ellos.»
134       Bien, muchachos; yo hice aquello
135       porque estaba loco y borracho entonces;
136       y sólo así lo puedo comprender,
137       y ahora me van a colgar por ello,
138       y está bien que así sea.
139       Está bien, y es lo mejor además, según espero.
140       No vamos a hablar de eso;
141       no quiero que os pongáis tristes,
142       porque sois amigos míos.
143       Pero lo que quiero deciros
144       es que no os emborrachéis,
145       y así no os veréis aquí.
146       Echaos un poco a un lado
147       para que os vea mejor.
148       Es un alivio ver caras de amigos
149       cuando se está en este paso,
150       y nadie viene por aquí más que vosotros.
151       Caras de buenos amigos..., de buenos amigos.
152       Subíos uno en la espalda del otro
153       para que pueda tocarlas.
154       Así está bien.
155       Dame la mano; la tuya cabe por la reja,
156       pero la mía no.
157       Son manos bien chicas,
158       pero han ayudado mucho a Muff Potter
159       y más le ayudarían si pudiesen.
160       Tom llegó a su casa tristísimo
161       y sus sueños de aquella noche
162       fueron una sucesión de horrores.
163       El próximo día y al siguiente
164       rondó por las cercanías de la sala del tribunal,
165       atraído por un irresistible impulso de entrar,
166       pero conteniéndose para permanecer fuera.
167       A Huck le ocurría lo mismo.
168       Se esquivaban mutuamente con gran cuidado.
169       Uno y otro se alejaban de cuando en cuando,
170       pero la misma trágica fascinación
171       los obligaba a volver en seguida.
172       Tom aguzaba el oído
173       cuando algún ocioso salía fuera de la sala;
174       pero invariablemente oía malas noticias:
175       el cerco se iba estrechando más y más,
176       implacable, en torno del pobre Potter.
177       Al cabo del segundo día
178       la conversación del pueblo era
179       que la declaración de Joe el Indio
180       se mantenía en pie a inconmovible
181       y que no cabía la menor duda
182       sobre cuál sería
183       el veredicto del jurado.
184       Tom se retiró muy tarde aquella noche
185       y entró a acostarse por la ventana.
186       Tenía una terrible excitación
187       y pasaron muchas horas antes de que se durmiera.
188       Todo el pueblo acudió a la siguiente mañana
189       a la casa del tribunal,
190       porque era aquél el día decisivo.
191       Ambos sexos estaban representados por igual
192       en el compacto auditorio.
193       Después de una larga espera
194       entró el Jurado y ocupó sus puestos;
195       poco después, Potter, pálido y huraño,
196       tímido a inerte, fue introducido, sujeto con cadenas;
197       y sentado donde todos los ojos curiosos
198       pudieran contemplarle;
199       no menos conspicuo aparecía Joe el Indio,
200       impasible como siempre.
201       Hubo otra espera,
202       y llegó el juez,
203       y el sheriff declaró abierta la sesión.
204       Siguieron los acostumbrados cuchicheos
205       entre los abogados
206       y el manejo y reunión de papeles.
207       Esos detalles y las tardanzas
208       y pausas que los acompañaban
209       iban formando
210       una atmósfera de preparativos y expectación,
211       tan impresionante como fascinadora.
212       Se llamó a un testigo,
213       el cual declaró
214       que había encontrado a Muff Potter
215       lavándose en el arroyo
216       en las primeras horas de la madrugada,
217       el día en que el crimen fue descubierto,
218       y que inmediatamente se alejó esquivándose.
219       Después de algunas preguntas, el fiscal dijo:
220          – Puede interrogarle la defensa.
221       E1 acusado levantó los ojos,
222       pero los volvió a bajar cuando su defensor dijo:
223          – No tengo nada que preguntarle.
224       El testigo que compareció después declaró
225       acerca de haberse encontrado la navaja
226       al lado del cadáver.
227       El fiscal dijo:
228          – Puede interrogarle la defensa.
229          – Nada tengo que preguntarle.
230       Un tercer testigo juró
231       que había visto a menudo la navaja
232       en posesión de Muff Potter.
233       El abogado defensor también se abstuvo
234       de interrogarle.
235       En todos los rostros del público
236       empezó a traslucirse el enojo.
237       ¿Se proponía aquel abogado
238       tirar por la ventana la vida de su cliente
239       sin hacer un esfuerzo
240       por salvarle?
241       Varios testigos declararon
242       sobre la acusadora actitud observada por Potter
243       cuando lo llevaron al lugar del crimen.
244       Todos abandonaron el estrado
245       sin ser examinados por la defensa.
246       Todos los detalles, abrumadores para el acusado,
247       de lo ocurrido en el cementerio en aquella mañana,
248       que todos recordaban tan bien,
249       fueron relatados ante el tribunal
250       por testigos fidedignos;
251       pero ninguno de ellos
252       fue interrogado por el abogado de Potter.
253       El asombro y el disgusto del público
254       se tradujo en fuertes murmullos,
255       que provocaron una reprimenda del juez.
256       El fiscal dijo entonces:
257          – Bajo el juramento de ciudadanos
258       cuya mera palabra está por encima de toda sospecha,
259       hemos probado, sin que haya posibilidad de duda,
260       que el autor de este horrendo crimen
261       es el desgraciado prisionero
262       que está en ese banco.
263       No tengo nada que añadir a la acusación.
264       El pobre Potter exhaló un sollozo,
265       se tapó la cara con las manos
266       y balanceaba su cuerpo atrás y adelante,
267       mientras un angustioso silencio prevalecía en la sala.
268       Muchos hombres estaban conmovidos
269       y la compasión de las mujeres
270       se exteriorizaba en lágrimas.
271       El abogado defensor se levantó y dijo:
272          – En mis primeras indicaciones,
273       al abrirse este juicio,
274       dejé entrever mi propósito de probar
275       que mi defendido
276       había realizado ese acto sangriento
277       bajo la influencia ciega a irresponsable de un delirio
278       producido por el alcohol.
279       Mi intención es ahora otra;
280       no he de alegar esa circunstancia.
281       (Dirigiéndose al alguacil.)
282       – Que comparezca Thomas Sawyer.
283       La perplejidad y el asombro
284       se pintó en todas las caras,
285       sin exceptuar la de Potter.
286       Todas las miradas, curiosas a interrogadoras,
287       se fijaron en Tom
288       cuando se levantó y fue a ocupar su puesto,
289       en la plataforma.
290       Parecía fuera de sí,
291       pues estaba atrozmente asustado.
292       Se le tomó juramento.
293          – Thomas Sawyer, ¿dónde estabas
294       el 17 de junio a eso de las doce de la noche?
295       Tom echó una mirada
296       a la férrea cara de Joe el Indio
297       y se le trabó la lengua.
298       Todos tendían ansiosamente el oído,
299       pero las palabras se negaban a salir.
300       Pasados unos momentos, sin embargo,
301       el muchacho recuperó algo de sus fuerzas
302       y logró poner la suficiente en su voz
303       para que una parte de la concurrencia llegase a oír:
304          – En el cementerio.
305          – Un poco más alto. No tengas miedo.
306       Dices que estabas...
307          – En el cementerio.
308       Una desdeñosa sonrisa
309       se dibujó en los labios de Joe el Indio.
310          – ¿Estabas en algún sitio próximo
311       a la sepultura de Williams?
312          – Sí, señor.
313          – Habla un poquito más fuerte.
314       ¿A qué distancia estabas?
315          – Tan cerca como estoy de usted.
316          – ¿Dónde?
317          – Detrás de los olmos que hay junto a la sepultura.
318       Por Joe el Indio
319       pasó un imperceptible sobresalto.
320          – ¿Estaba alguien contigo?
321          – Sí, señor. Fui allí con...
322          – Espera..., espera un momento.
323       No te ocupes ahora de cómo se llamaba
324       tu acompañante.
325       En el momento oportuno comparecerá también.
326       ¿Llevasteis allí alguna cosa?
327       Tom vaciló y parecía abochornado.
328          – Dilo, muchacho..., y no tengas escrúpulos.
329       La verdad es siempre digna de respeto.
330       ¿Qué llevabas al cementerio?
331          – Nada más que un..., un... gato muerto.
332       Se oyeron contenidas risas,
333       a las que el tribunal se apresuró a poner término.
334          – Presentaré a su tiempo el esqueleto del gato.
335       Ahora, muchacho,
336       dinos todo lo que ocurrió;
337       dilo a tu manera, no te calles nada,
338       y no tengas miedo.
339       Tom comenzó, vacilante al principio,
340       pero a medida que se iba adentrando en el tema
341       las palabras fluyeron con mayor soltura.
342       A los pocos instantes
343       no se oyó sino la voz del testigo
344       y todos los ojos estaban clavados en él.
345       Con las bocas entreabiertas
346       y la respiración contenida,
347       el auditorio estaba pendiente de sus palabras,
348       sin darse cuenta del transcurso del tiempo,
349       arrebatado por la trágica fascinación del relato.
350       La tensión de las emociones reprimidas
351       llegó a su punto culminante
352       cuando el muchacho dijo:
353       «Y cuando el doctor enarboló el tablón
354       y Muff Potter cayó al suelo,
355       Joe el Indio saltó con la navaja y...»
356       ¡Zas!
357       Veloz como una centella,
358       el mestizo se lanzó hacia una ventana,
359       se abrió paso por entre los que le detenían
360       y desapareció.

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