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Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-27 В первую же темную ночь - En la primera noche oscura

Capítulo 27 - Глава 27

 В первую же темную ночь - En la primera noche oscura

 

1           La aventura de aquel día
2           obsesionó a Tom durante la noche,
3           perturbando sus sueños.
4           Cuatro veces
5           tuvo en las manos el rico tesoro
6           y cuatro veces se evaporó entre sus dedos
7           al abandonarle el sueño
8           y despertar a la realidad de su desgracia.
9           Cuando, despabilado ya,
10         en las primeras horas de la madrugada
11         recordaba los incidentes del magno suceso
12         le parecían extrañamente amortiguados
13         y lejanos,
14         como si hubieran ocurrido en otro mundo
15         o en un pasado remoto.
16         Pensó entonces que acaso
17         la gran aventura no fuera sino un sueño.
18         Había un decisivo argumento
19         en favor de esa idea, a saber:
20         que la cantidad de dinero que había visto
21         era demasiado cuantiosa
22         para tener existencia real.
23         Jamás habían visto sus ojos
24         cincuenta dólares juntos,
25         y, como todos los chicos de su edad
26         y de su condición,
27         se imaginaba
28         que todas las alusiones a «cientos» y a «miles»
29         no eran sino fantásticos modos de expresión
30         y que no existían tales sumas en el mundo.
31         Nunca había sospechado, ni por un instante,
32         que cantidad tan considerable
33         como cien dólares
34         pudiera hallarse en dinero contante
35         en posesión de nadie.
36         Si se hubieran analizado sus ideas
37         sobre tesoros escondidos
38         se habría visto que consistían éstos
39         en un puño de monedas reales
40         y una fanega de otras vagas,
41         maravillosas, impalpables.
42         Pero los incidentes de su aventura
43         fueron apareciendo con mayor relieve
44         y más relucientes y claros
45         a fuerza de frotarlos pensando en ellos;
46         y así se fue inclinando a la opinión
47         de que quizá aquello no fuera un sueño,
48         después de todo.
49         Había que acabar
50         con aquella incertidumbre.
51         Tomaría un bocado
52         y se iría en busca de Huck.
53         El cual estaba sentado en la borda de una chalana,
54         abstraído, chapoteando los pies en el agua,
55         sumido en una intensa melancolía.
56         Tom decidió dejar que Huck
57         llevase la conversación hacia el tema.
58         Si así no lo hacía,
59         señal de que todo ello no era más que un sueño.
60            – ¡Hola, Huck!
61            – ¡Hola, tú!
62         Un minuto de silencio.
63            – Tom, si hubiéramos dejado
64         las condenadas herramientas en el árbol seco
65         habríamos cogido el dinero.
66         ¡Maldita sea!
67            – ¡Pues entonces no es sueño!
68         ¡No es un sueño!
69         Casi, casi quisiera que lo fuese.
70         ¡Que me maten si no lo digo de veras!
71            – ¿Qué es lo que no es un sueño?
72            – Lo de ayer.
73         Casi creía que lo era.
74            – ¡Sueño!
75         ¡Si no se llega a romper la escalera
76         ya hubieras visto si era sueño!
77         Hartas pesadillas he tenido toda la noche
78         con aquel maldito español del parche
79         corriendo tras de mí...
80         ¡Así lo ahorquen!
81            – No, ahorcarlo no... ¡encontrarlo!
82         ¡Descubrir el dinero!
83            – Tom, no hemos de dar con él.
84         Una ocasión como ésa de dar con un tesoro
85         sólo se le presenta a uno una vez,
86         y ésa la hemos perdido.
87         ¡El temblor que me iba a entrar
88         si volviera a ver a ese hombre!
89            – A mí lo mismo;
90         pero, con todo, quisiera verlo,
91         y seguir tras él hasta dar con su «número dos».
92            – Número dos, eso es.
93         He estado pensando en ello;
94         pero no caigo en lo que pueda ser...
95         ¿Qué crees tú que será?
96            – No lo sé. Es cosa demasiado oculta.
97         Dime, Huck, ¿será el número de una casa?
98            – ¡Eso es!... No, Tom, no es eso.
99         Si lo fuera no sería en esta población de pito.
100       Aquí no tienen número las casas.
101          – Es verdad. Déjame pensar un poco.
102       Ya está:
103       es el número de un cuarto...
104       en una posada: ¿qué te parece?
105          – ¡Ahí está el clavo!
106       Sólo hay dos posadas aquí.
107       Vamos a averiguarlo en seguida.
108          – Estate aquí, Huck, hasta que yo vuelva.
109       Tom se alejó al punto.
110       No gustaba de que le vieran
111       en compañía de Huck en sitios públicos.
112       Tardó media hora en volver.
113       Había averiguado que en la mejor posada,
114       el número dos estaba ocupado
115       por un abogado joven.
116       En la más modesta
117       el número dos era un misterio.
118       El hijo del posadero dijo
119       que aquel cuarto estaba siempre cerrado
120       y nunca había visto
121       entrar ni salir a nadie,
122       a no ser de noche;
123       no sabía la razón de que así fuera;
124       le había picado a veces la curiosidad,
125       pero flojamente;
126       había sacado el mejor partido del misterio
127       solazándose con la idea
128       de que el cuarto estaba «encantado»;
129       había visto luz en él la noche antes.
130          – Eso es lo que he descubierto, Huck.
131       Me parece que éste es el propio número dos,
132       tras el que andamos.
133          – Me parece que sí...
134       Y ahora ¿qué vas a hacer?
135          – Déjame pensar.
136       Tom meditó largo rato.
137       Después habló así:
138          – Voy a decírtelo.
139       La puerta trasera de ese número dos
140       es la que da a aquel callejón sin salida
141       que hay entre la posada
142       y aquel nidal de ratas del almacén de ladrillos.
143       Pues ahora vas a reunir
144       todas las llaves de puertas
145       a que puedas echar mano
146       y yo cogeré todas las de mi tía,
147       y en la primera noche oscura vamos allí
148       y las probamos.
149       Y cuidado con que dejes de estar
150       en acecho de Joe el Indio,
151       puesto que dijo
152       que había de volver otra vez por aquí
153       para buscar una ocasión para su venganza.
154       Si le ves, le sigues;
155       y si no va al número dos,
156       es que aquél no es el sitio.
157          – ¡Cristo!, ¡no me gusta eso de seguirlo yo solo!
158          – Será de noche, seguramente.
159       Puede ser que ni siquiera te vea,
160       y si te ve,
161       puede que no se le ocurra pensar nada.
162          – Puede ser que si está muy oscuro,
163       me atreva a seguirle.
164       No lo sé, no lo sé... Trataré de hacerlo.
165          – A mí no me importaría seguirle
166       siendo de noche, Huck.
167       Mira que acaso descubra que no puede vengarse
168       y se vaya derecho a coger el dinero.
169          – Tienes razón; así es.
170       Le seguiré...,
171       le he de seguir aunque se hunda el mundo.
172          – Eso es hablar.
173       No te ablandes, Huck,
174       que tampoco he de aflojar yo.

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