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Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-28 За час до полуночи - Una hora antes de media noche

Capítulo 28 - Глава 28

За час до полуночи - Una hora antes de media noche

 

1           Tom y Huck se aprestaron aquella noche
2           para la empresa.
3           Rondaron por las cercanías de la posada,
4           hasta después de las nueve,
5           vigilando uno el callejón a distancia
6           y el otro la puerta de la posada.
7           Nadie penetró en el callejón
8           ni salió por allí;
9           nadie que, se pareciese al español
10         traspasó la puerta.
11         La noche parecía serena;
12         así es que Tom se fue a su casa
13         después de convenir
14         que si llegaba a ponerse muy oscuro,
15         Huck iría a buscarle y maullaría
16         y entonces él se escaparía
17         para que probasen las llaves.
18         Pero la noche continuó clara
19         y Huck abandonó la guardia
20         y se fue a acostar en un barril de azúcar, vacío,
21         a eso de las doce.
22         No tuvieron el martes mejor suerte,
23         y el miércoles tampoco.
24         Pero la noche del jueves se mostró más propicia.
25         Tom se evadió en el momento oportuno
26         con una maltrecha linterna de hojalata, de su tía,
27         y una toalla para envolverla.
28         Ocultó la linterna
29         en el barril de azúcar de Huck
30         y montaron la guardia.
31         Una hora antes de media noche
32         se cerró la taberna,
33         y sus luces – únicas que por allí se veían – 
34         se extinguieron.
35         No se había visto al español;
36         nadie había pasado por el callejón.
37         Todo se presentaba propicio.
38         La oscuridad era profunda:
39         la perfecta quietud
40         sólo se interrumpía, de tarde en tarde,
41         por el rumor de truenos lejanos.
42         Tom sacó la linterna,
43         la encendió dentro del barril
44         envolviéndola cuidadosamente en la toalla,
45         y los dos aventureros
46         fueron avanzando en las tinieblas hacia la posada.
47         Huck se quedó de centinela
48         y Tom entró a tientas en el callejón.
49         Después hubo un intervalo de ansiosa espera,
50         que pesó sobre el espíritu de Huck
51         como una montaña.
52         Empezó a anhelar que se viese
53         algún destello de la linterna de Tom:
54         eso le alarmaría,
55         pero al menos sería señal
56         de que aún vivía su amigo.
57         Parecía que ya habían transcurrido horas enteras
58         desde que Tom desapareció.
59         Seguramente le había dado un soponcio;
60         puede ser que estuviese muerto;
61         quizá se le había paralizado el corazón
62         de puro terror y sobresalto.
63         Arrastrado por su ansiedad,
64         Huck se iba acercando más y más al callejón,
65         temiendo toda clase de espantables sucesos
66         y esperando a cada segundo
67         el estallido de alguna catástrofe
68         que le dejase sin aliento.
69         No parecía que le pudiera quitar mucho,
70         porque respiraba apenas
71         y el corazón le latía como si fuera a rompérsele.
72         De pronto hubo un destello de luz
73         y Tom pasó ante él como una exhalación.
74            – ¡Corre! – le dijo –. ¡Sálvate! ¡Corre!
75         No hubiera necesitado que se lo repitiera:
76         la primera advertencia fue suficiente:
77         Huck estaba haciendo treinta
78         o cuarenta millas por hora
79         para cuando se oyó la segunda.
80         Ninguno de los dos se detuvo
81         hasta que llegaron
82         bajo el cobertizo de un matadero abandonado,
83         en las afueras del pueblo.
84         Al tiempo que llegaban estalló la tormenta
85         y empezó a llover a cántaros.
86         Tan pronto como Tom recobró el resuello, dijo:
87            – Huck, ¡ha sido espantoso!
88         Probé dos llaves con toda la suavidad que pude;
89         pero hacían tal ruido,
90         que casi no podía tenerme en pie de puro miedo.
91         Además, no daban vuelta en la cerradura.
92         Bueno, pues sin saber lo que hacía,
93         cogí el tirador de la puerta
94         y... ¡se abrió!
95         No estaba cerrada.
96         Entré de puntillas y tiré la toalla,
97         y.. ¡Dios de mi vida!...
98            – ¡Qué!..., ¿qué es lo que viste, Tom!
99            – Huck, ¡de poco le piso una mano a Joe el Indio!
100          – ¡No!...
101          – ¡Sí! Estaba tumbado, dormido como un leño,
102       en el suelo, con el parche en el ojo
103       y los brazos abiertos.
104          – ¿Y qué hiciste?
105       ¿Se despertó?
106          – No, no se rebulló.
107       Borracho, me figuro.
108       No hice más que recoger la toalla
109       y salir disparado.
110          – Nunca hubiera yo reparado en la toalla.
111          – Yo sí. ¡Habría que haber visto a mi tía
112       si llego a perderla!
113          – Dime, Tom, ¿viste la caja?
114          – No me paré a mirar.
115       No vi la caja ni la cruz.
116       No vi más que una botella
117       y un vaso de estaño en el suelo a la vera de Joe.
118       Sí, y vi dos barricas
119       y la mar de botellas en el cuarto.
120       ¿No comprendes ahora
121       qué es lo que le pasa a aquel cuarto?
122          – ¿Qué?
123          – Pues que está encantado de whisky.
124       Puede ser que en todas las «Posadas de Templanza»
125       tengan un cuarto encantado, ¿eh?
126          – Puede que sea así.
127       ¡Quién iba a haberlo pensado!
128       Pero, oye, Tom, ahora es la mejor ocasión
129       para hacernos con la caja,
130       si Joe el Indio está borracho.
131          – ¿De veras? ¡Pues haz la prueba!
132       Huck se estremeció.
133          – No, me parece que no.
134          – Y a mí también me parece que no.
135       Una sola botella junto a Joe no es suficiente.
136       Si hubiera habido tres,
137       estaría tan borracho
138       que yo me atrevería a intentarlo.
139       Meditaron largo rato, y al fin dijo Tom:
140          – Mira, Huck, más vale
141       que no intentemos más eso
142       hasta que sepamos que Joe no está allí.
143       Es cosa de demasiado miedo.
144       Pero si vigilamos todas las noches,
145       estamos seguros de verlo salir alguna vez,
146       y entonces atrapamos la caja en un santiamén.
147          – Conforme.
148       Yo vigilaré todas las noches,
149       sin dejar ninguna,
150       si tú haces la otra parte del trabajo.
151          – Muy bien, lo haré.
152       Todo lo que tú tienes que hacer
153       es ir corriendo a mi calle y maullar,
154       y si estoy durmiendo tiras una china a la ventana,
155       y ya me tienes dispuesto.
156          – Conforme. ¡De primera!
157          – Ahora, Huck, ya ha pasado la tormenta,
158       y me voy a casa.
159       Dentro de un par de horas empezará a ser de día.
160       Tú te vuelves y vigilas todo ese rato, ¿quieres?
161          – He dicho que lo haría, y lo haré.
162       Voy a rondar esa posada todas las noches
163       aunque sea un año.
164       Dormiré de día y haré la guardia por la noche.
165          – Eso es. ¿Y dónde vas a dormir?
166          – En el pajar de Ben Rogers.
167       Ya sé que él me deja
168       y también el negro de su padre, el tío Jake.
169       Acarreo agua para el tío cuando la necesita,
170       y siempre que yo se lo pido
171       me da alguna cosa de comer,
172       si puede pasar sin ella.
173       Es un negro muy bueno, Tom.
174       El me quiere
175       porque yo nunca me doy importancia con él.
176       Algunas veces me he sentado con él a comer.
177       Pero no lo digas por ahí.
178       Uno tiene que hacer cosas
179       cuando le aprieta mucho el hambre
180       que no quisiera hacer de ordinario.
181          – Bueno; si no te necesito por el día, Huck,
182       te dejaré que duermas.
183       No quiero andarte fastidiando.
184       A cualquier hora que descubras tú algo de noche,
185       echas a correr y maúllas.

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