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Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-32 Потерянные дети появились. - Los niños perdidos han aparecido

Capítulo 32 - Глава 32

 Потерянные дети появились. - Los niños perdidos han aparecido

 

1           Transcurrió la tarde del martes
2           y llegó el crepúsculo.
3           El pueblecito de San Petersburgo guardaba aún
4           un fúnebre recogimiento.
5           Los niños perdidos no habían aparecido.
6           Se habían hecho rogativas públicas
7           por ellos
8           y muchas en privado,
9           poniendo los que las hacían su corazón
10         en las plegarias;
11         pero ninguna buena noticia
12         llegaba de la cueva.
13         La mayor parte de los exploradores
14         habían abandonado ya la tarea
15         y habían vuelto a sus ocupaciones,
16         diciendo que era evidente
17         que nunca se encontraría a los desaparecidos.
18         La madre de Becky estaba gravemente enferma
19         y deliraba con frecuencia.
20         Decían que desgarraba el corazón
21         oírla llamar a su hija
22         y quedarse escuchando largo rato,
23         y después
24         volver a hundir la cabeza entre las sábanas,
25         con un sollozo.
26         Tía Polly
27         había caído en una fija y taciturna melancolía
28         y sus cabellos grises
29         se habían tornado blancos casi por completo.
30         Todo el pueblo se retiró a descansar aquella noche
31         triste y descorazonadora.
32         Muy tarde, a más de media noche,
33         un frenético repiqueteo de las campanas de la iglesia
34         puso en conmoción a todo el vecindario,
35         y en un momento las calles se llenaron
36         de gente alborozada y a medio vestir,
37         que gritaba: « ¡Arriba, arriba!
38         ¡Ya han aparecido! ¡Los han encontrado!»
39         Sartenes y cuernos
40         añadieron su estrépito al tumulto;
41         el vecindario fue formando grupos,
42         que marcharon hacia el río,
43         que se encontraron a los niños
44         que venían en un coche descubierto
45         arrastrado por una multitud que los aclamaba,
46         que rodearon el coche
47         y se unieron a la comitiva
48         y entraron con gran pompa por la calle principal
49         lanzando hurras entusiastas.
50         Todo el pueblo estaba iluminado;
51         nadie pensó en volverse a la cama;
52         era la más memorable noche
53         en los anales de aquel apartado lugar.
54         Durante media hora una procesión de vecinos
55         desfiló por la casa del juez Thatcher,
56         abrazó y besó a los recién encontrados,
57         estrechó la mano de la señora de Thatcher,
58         trató de hablar
59         sin que la emoción se lo permitiese,
60         y se marchó regando de lágrimas toda la casa.
61         La dicha de tía Polly era completa;
62         y casi lo era también la de la madre de Becky.
63         Lo sería del todo tan pronto
64         como el mensajero enviado a toda prisa a la cueva
65         pudiese dar noticias a su marido.
66         Tom estaba tendido en un sofá
67         rodeado de un impaciente auditorio,
68         y contó la historia
69         de la pasmosa aventura,
70         introduciendo en ella
71         muchos emocionantes aditamentos
72         para mayor adorno,
73         y la terminó con el relato
74         de cómo recorrió dos galerías
75         hasta donde se lo permitió
76         la longitud de la cuerda de la cometa;
77         cómo siguió después una tercera
78         hasta el límite de la cuerda,
79         y ya estaba a punto de volverse atrás
80         cuando divisó un puntito remoto
81         que le parecía luz del día;
82         abandonó la cuerda y se arrastró hasta allí,
83         sacó la cabeza y los hombros por un angosto agujero
84         y vio el ancho y ondulante Misisipí
85         deslizarse a su lado.
86         Y si llega a ocurrir que fuera de noche,
87         no hubiera visto el puntito de luz
88         y no hubiera vuelto a explorar la galería.
89         Contó cómo volvió donde estaba Becky
90         y le dio, con precauciones, la noticia,
91         y ella le dijo
92         que no la mortificase con aquellas cosas
93         porque estaba cansada
94         y sabía que iba a morir y lo deseaba.
95         Relató cómo se esforzó para persuadirla,
96         y cómo ella pareció que iba a morirse de alegría
97         cuando se arrastró
98         hasta donde pudo ver el remoto puntito
99         de claridad azulada;
100       cómo consiguió salir del agujero
101       y después ayudó para que ella saliese;
102       cómo se quedaron allí sentados y lloraron de gozo;
103       cómo llegaron unos hombres en un bote
104       y Tom los llamó
105       y les contó su situación
106       y que perecían de hambre;
107       cómo los hombres no querían creerle al principio,
108       «porque – decían – estáis cinco millas río abajo
109       del Valle en que está la cueva»,
110       y después los recogieron en el bote,
111       los llevaron a una casa,
112       les dieron de cenar,
113       los hicieron descansar hasta dos o tres horas
114       después de anochecido
115       y, por fin, los trajeron al pueblo.
116       Antes de que amaneciese
117       se descubrió el paradero, en la cueva,
118       del juez Thatcher y de los que aún seguían con él,
119       por medio de cordeles que habían ido tendiendo
120       para servirles de guía,
121       y se les comunicó la gran noticia.
122       Los efectos de tres días y tres noches
123       de fatiga y de hambre
124       no eran cosa baladí y pasajera,
125       según pudieron ver Tom y Becky.
126       Estuvieron postrados en casa dos días siguientes,
127       y cada vez
128       parecían más cansados y desfallecidos.
129       Tom se levantó un poco el jueves,
130       salió a la calle el viernes,
131       y para el sábado ya estaba como nuevo;
132       pero Becky siguió en cama dos o tres días más,
133       y cuando se levantó parecía que había pasado
134       una larga y grave enfermedad.
135       Tom se enteró de la enfermedad de Huck
136       y fue a verlo;
137       pero no lo dejaron entrar
138       en la habitación del enfermo
139       ni aquel día ni en los siguientes.
140       Le dejaron verle después todos los días;
141       pero le advirtieron
142       que nada debía decir de la aventura,
143       ni hablar de cosas que pudieran excitar al paciente.
144       La viuda de Douglas presenció las visitas
145       para ver que se cumplían esos preceptos.
146       Tom supo en su casa del acontecimiento
147       del monte Cardiff,
148       y también que el cadáver del hombre harapiento
149       había sido encontrado junto al embarcadero:
150       sin duda se había ahogado
151       mientras intentaba escapar.
152       Un par de semanas
153       después de haber salido de la cueva
154       fue Tom a visitar a Huck,
155       el cual estaba ya sobradamente repuesto y fortalecido
156       para oír hablar de cualquier tema,
157       y Tom sabía de algunos que, según pensaba,
158       habían de interesarle en alto grado.
159       La casa del juez Thatcher le pillaba de camino,
160       y Tom se detuvo allí para ver a Becky.
161       El juez y algunos de sus amigos
162       le hicieron hablar,
163       y uno de ellos le preguntó, con ironía,
164       si le gustaría volver a la cueva.
165       Tom dijo que sí
166       y que ningún inconveniente tendría
167       en volver.
168          – Pues mira – dijo el juez –,
169       seguramente no serás tú el único.
170       Pero ya hemos pensado en ello.
171       No volverá nadie a perderse en la cueva.
172          – ¿Por qué?
173          – Porque hace dos semanas
174       que he hecho forrar la puerta con chapa de hierro
175       y ponerle tres cerraduras.
176       Y tengo yo las llaves.
177       Tom se quedó blanco como un papel.
178          – ¿Qué te pasa, muchacho? ¿Qué es eso?
179       ¿Que traigan agua en seguida!
180       Trajeron el agua y le rociaron la cara.
181          – Vamos, ya estás mejor.
182       ¿Qué era lo que te pasaba, Tom?
183          – ¡Señor juez, Joe el Indio está en la cueva!

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