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Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-34 Никто не видел такого количества денег - Nadie había visto tanto dinero

Capítulo 34 - Глава 34

 Никто не видел такого количества денег - Nadie había visto tanto dinero

 

1           Huck dijo:
2              – Nos podemos descolgar
3           si encontramos una soga.
4           La ventana no está muy alta.
5              – ¡Un cuerno! ¿Para qué quieres tú descolgarte?
6              – No estoy hecho a esa clase de gente.
7           No puedo aguantar esto.
8           Yo no voy abajo, Tom.
9              – ¡Cállate! Eso no es nada.
10         A mí no me importa un pito.
11         Yo estaré contigo.
12         Sid apareció en aquel momento.
13            – Tom – dijo –,
14         la tía te ha estado aguardando toda la tarde.
15         Mary te había ya sacado el traje de los domingos,
16         y todo el mundo estaba rabiando contra ti.
17         Dime,
18         ¿no es sebo y barro esto que tienes en la ropa?
19            – Anda con ojo, señor Sid,
20         y no te metas en lo que no te importa.
21         Y oye, ¿por qué han armado aquí todo esto?
22            – Es una de esas fiestas
23         que siempre está dando la viuda.
24         Esta vez es para míster Jones
25         y sus hijos,
26         a causa de haberla salvado de lo de aquella noche.
27         Y todavía puedo decirte otra cosa,
28         si quieres saberla.
29            – ¿Cuál?
30            – Pues que míster Jones
31         se figura que va a dar un gran golpe
32         contando aquí a la gente una cosa que nadie sabe;
33         pero yo se la oí
34         mientras se la decía a tía Polly
35         el otro día, en secreto,
36         y me parece
37         que ya no tiene mucho de secreto para estas horas.
38         Todo el mundo lo sabe y la viuda también,
39         por mucho que ella quiera hacer
40         como que no se ha enterado.
41         Míster Jones tenía empeño
42         en que Huck estuviera aquí.
43         No podía lucir su gran secreto sin Huck,
44         ¿sabes?
45            – ¿Qué secreto, Sid?
46            – El de Huck siguiendo a los ladrones hasta aquí.
47         Me figura que míster Jones
48         iba a darse mucho tono con su sorpresa,
49         pero le va a fallar. – 
50         Y Sid parecía muy contento y satisfecho.
51            – Sid, ¿has sido tú el que lo ha dicho?
52            – No importa quién fuese.
53         Alguien lo ha dicho, y con eso basta.
54            – Sólo hay una persona en el pueblo
55         lo bastante baja para hacer eso,
56         y ése eres tú, Sid.
57         Si tú hubieras estado en lugar de Huck,
58         te hubieras escurrido por el monte abajo
59         y no hubieras dicho a nadie una palabra
60         de los ladrones.
61         No puedes hacer más que cosas bajas
62         y no puedes ver
63         que elogien a nadie por hacerlas buenas.
64         Toma, y «no des las gracias», como dice la viuda.
65         Y Tom sacudió a Sid un par de guantadas
66         y le ayudó a ir hasta la puerta a puntapiés.
67            – Ahora, vete – le dijo –,
68         y cuéntaselo a tu tía,
69         si te atreves, y mañana te atraparé.
70         Pocos momentos después
71         los invitados de la viuda
72         estaban sentados a la mesa para cenar,
73         y una docena de chiquillos
74         acomodados en mesitas laterales,
75         según la moda de aquella tierra y de aquel tiempo.
76         En el momento oportuno míster Jones
77         pronunció su discursito,
78         en el que dio las gracias a la viuda
79         por el honor
80         que dispensaba a él y a sus hijos;
81         pero dijo
82         que había otra persona, cuya modestia...
83         Y siguió adelante por aquel camino.
84         Disparó su secreto,
85         de la participación de Huck en la aventura,
86         en el más dramático estilo
87         que su habilidad le permitió;
88         pero la sorpresa que produjo
89         eran en gran parte fingida
90         y no tan clamorosa y efusiva
91         como lo hubiera sido
92         en más propicias circunstancias.
93         La viuda, sin embargo,
94         representó bastante bien su asombro,
95         y amontonó tantos elogios
96         y tanta gratitud sobre la cabeza de Huck
97         que casi se le olvidó al citado la incomodidad,
98         apenas soportable,
99         que le causaba el traje nuevo,
100       ante el embarazo, insoportable del todo,
101       de ser ofrecido como blanco
102       a las miradas de todos
103       y sus laudatorios comentarios.
104       Dijo la viuda
105       que pensaba dar albergue a Huck
106       bajo su techo
107       y que recibiese una educación,
108       y que cuando pudiera hacerlo
109       le pondría en camino
110       de ganarse la vida modestamente.
111       La ocasión era única,
112       y Tom la aprovechó.
113          – Huck no lo necesita – dijo –.
114       Huck es rico.
115       Sólo el temor de faltar a la etiqueta
116       impidió que estallase la risa
117       que merecía aquella broma.
118       Pero el silencio era un tanto embarazoso.
119       Tom lo rompió.
120          – Huck tiene dinero – dijo –.
121       Puede que ustedes no lo crean,
122       pero lo tiene a montones.
123       No hay para qué reírse: yo se lo demostraré.
124       Esperen un minuto.
125       Salió corriendo del comedor.
126       Todos se miraron unos a otros,
127       curiosos y perplejos,
128       y después las miradas interrogantes
129       se dirigieron a Huck,
130       que seguía silencioso como un pez.
131          – Sid, ¿qué le pasa a Tom? – 
132       preguntó tía Polly – 
133       Ese chico... ¡Nada!
134       ¡No acaba una de entenderle! Yo nunca...
135       Entró Tom,
136       abrumado bajo el peso de los sacos,
137       y tía Polly no pudo acabar la frase.
138       Tom derramó
139       el montón de monedas amarillas sobre la mesa,
140       diciendo:
141          – ¡Ahí está! ¿Qué había dicho yo?
142       La mitad es de Huck y la otra mitad mía.
143       El espectáculo dejó a todos sin aliento.
144       Todos miraban; nadie hablaba.
145       Después, unánimemente, pidieron explicaciones.
146       Tom dijo que podía darlas, y así lo hizo.
147       El relato fue largo, pero rebosante de interés:
148       nadie se atrevió a romper con interrupciones
149       el encanto de su continuo fluir.
150       Cuando llegó a su fin, míster Jones dijo:
151          – Me creía yo que tenía preparada
152       una ligera sorpresa para esta ocasión;
153       pero ahora se ha quedado en menos de nada.
154       Al lado de ésta, no se la ve. Tengo que confesarlo.
155       Se contó el dinero.
156       Ascendía a un poco más de
157       doce mil dólares.
158       Ninguno de los presentes había visto junta
159       una cantidad semejante,
160       aunque algunos de ellos
161       poseían mayor riqueza en propiedades.

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