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Las Aventuras de Tom Sawyer. español-ruso

Глава-35 Хочу быть богатым- Quiero ser rico

Capítulo 35 - Глава 35

 Хочу быть богатым- Quiero ser rico

 

1           Como el lector puede suponer,
2           la inesperada fortuna de Tom y Huck
3           produjo una intensa conmoción
4           en el pobre lugarejo de San Petersburgo.
5           Tan enorme suma, toda en dinero contante,
6           parecía cosa increíble.
7           Se habló de ella, se soñó con ella,
8           se la magnificó hasta
9           que la insana excitación
10         llegó a perturbar la cabeza de más de un vecino.
11         Todas las casas encantadas de San Petersburgo
12         y de los pueblos cercanos
13         fueron disecadas tabla por tabla,
14         y arrancados y analizados los cimientos
15         piedra por piedra,
16         en busca de tesoros ocultos;
17         y no por muchachos,
18         sino por hombres talludos,
19         y de los más graves
20         y menos noveleros muchos de ellos.
21         Dondequiera que Tom y Huck se presentaban
22         eran agasajados, despertaban la admiración
23         y los contemplaban con embelesamiento.
24         Los muchachos no lograban acordarse
25         de que sus opiniones
26         hubieran sido consideradas de peso en otro tiempo;
27         pero ahora sus dichos se atesoraban y se repetían;
28         todo cuanto hacían
29         parecía ser considerado como cosa notable;
30         era evidente que habían perdido el poder
31         de hacer o decir cosas corrientes y adocenadas;
32         además,
33         se hicieron excavaciones en su historia pasada
34         y se descubrieron en ella
35         señales de rara originalidad.
36         El periódico de la localidad
37         publicó bosquejos biográficos de los dos chicos.
38         La viuda de Douglas colocó el dinero de Huck
39         al seis por ciento,
40         y otro tanto
41         hizo el juez Thatcher con el de Tom,
42         a instancias de tía Polly.
43         Cada uno de ellos tenía ahora una renta
44         que era simplemente prodigiosa:
45         un dólar por cada día de entre semana
46         durante todo el año,
47         y medio los domingos.
48         Era precisamente lo mismo
49         que el pastor ganaba...;
50         es decir,
51         no era precisamente lo que le habían prometido,
52         aunque nunca conseguía recaudarlo.
53         Un dólar y cuarto por semana
54         bastaba para mantener,
55         alojar y pagar la escuela a un muchacho
56         en aquellos inocentes días de antaño,
57         y hasta para vestirlo y lavarlo, por añadidura.
58         El juez Thatcher
59         se había formado un alto concepto de Tom.
60         Decía que un muchacho como otro cualquiera
61         no hubiera logrado sacar a su hija de la cueva.
62         Cuando Becky le contó, muy confidencialmente,
63         cómo Tom se había hecho cargo del vapuleo
64         que le correspondía a ella, en la escuela,
65         el juez se emocionó visiblemente;
66         y cuando ella trató de disculpar la gran mentira
67         que había dicho Tom para evitarle aquel vapuleo
68         y echárselo él a cuestas,
69         el juez dijo con gran entusiasmo
70         que era aquélla una noble,
71         una generosa, una magnánima mentira;
72         una mentira que podía tenérselas tiesas
73         y pasar a la historia
74         con la tan ponderada veracidad
75         de Jorge Washington acerca del hacha.
76         Becky pensó
77         que nunca le había parecido su padre
78         tan alto y magnífico
79         como al dar una patada en el suelo
80         diciendo aquello mientras se paseaba.
81         Salió corriendo
82         y fue a contárselo a Tom.
83         El juez Thatcher
84         esperaba ver a Tom algún día
85         hecho un gran abogado o un gran militar.
86         Dijo que pensaba ocuparse
87         en que el chico fuera admitido
88         en la Academia Militar Nacional y después
89         enseñado en la mejor escuela de Derecho del país,
90         para que estuviera así en disposición
91         de seguir una de las dos carreras,
92         o las dos a la vez.
93         Las riquezas de Huck Finn y el hecho
94         de estar bajo la protección de la viuda de Douglas
95         le introdujeron en la buena sociedad,
96         o, mejor dicho, le arrastraron a ella
97         o le metieron dentro de un empellón,
98         y sus sufrimientos
99         fueron casi superiores a sus fuerzas.
100       Los criados de la viuda le tenían limpio y acicalado,
101       peinado y cepillado;
102       le acostaban todas las noches
103       entre antipáticas sábanas
104       que no tenían ni una mota ni mancha
105       que pudiera él apretar contra su corazón
106       y reconocerla como amiga.
107       Tenía que comer con tenedor y cuchillo;
108       tenía que usar plato, copa y servilleta;
109       tenía que estudiar en un libro;
110       tenía que ir a la iglesia;
111       tenía que hablar con tal corrección
112       que el lenguaje se volvió insípido en su boca;
113       de cualquier lado que se volvía,
114       las rejas y grilletes de la civilización
115       le cerraban el paso
116       y le ataban de pies y manos.
117       Durante tres semanas
118       soportó heroicamente sus angustias,
119       y un buen día desapareció.
120       Dos días y dos noches
121       le buscó la acongojada ciudad por todas partes.
122       El público tomó el asunto con gran interés:
123       registraron todas las cercanías de arriba abajo;
124       dragaron el río en busca del cadáver.
125       El tercer día, muy de mañana,
126       Tom, con certero instinto,
127       fue a hurgar por entre unas barricas viejas,
128       detrás del antiguo matadero,
129       y en una de ellas encontró al fugitivo.
130       Huck había dormido allí;
131       acababa de desayunar en aquel instante
132       con diversos artículos que había hurtado,
133       y estaba tendido voluptuosamente,
134       fumando una pipa.
135       Estaba sucio, despeinado
136       y cubierto con los antiguos andrajos
137       que le habían hecho pintoresco
138       en los tiempos
139       en que era libre y dichoso.
140       Tom lo sacó de allí,
141       le contó los trastornos que había causado
142       y trató de convencerle
143       de que volviera a casa.
144       El semblante de Huck
145       perdió su plácida expresión de bienestar
146       y se puso sombrío y melancólico.
147          – No hables de eso, Tom – dijo –.
148       Ya he hecho la prueba
149       y no marcha; no marcha, Tom.
150       No es para mí; no estoy hecho a eso.
151       La viuda es buena para mí y cariñosa;
152       pero no puedo aguantarla.
153       Me hace levantar
154       a la misma hora justa todas las mañanas;
155       hace que me laven
156       y me peinen y cepillen hasta sacarme chispas;
157       no me deja dormir en el cobertizo de la leña;
158       tengo que llevar esa condenada ropa
159       que me estrangula, Tom;
160       parece como que no deja entrar el aire,
161       y es tan condenadamente fina
162       que no puedo sentarme, ni tumbarme,
163       ni echarme a rodar;
164       hace ya... años, parece,
165       que no me he dejado
166       resbalar por la entrada de un sótano;
167       tengo que ir a la iglesia, y sudar y sudar:
168       ¡no resisto aquellos sermones!
169       Allí no puedo cazar una mosca ni mascar tabaco,
170       y todo el domingo
171       tengo que llevar puestos los zapatos.
172       La viuda come a toque de campana,
173       se acuesta a toque de campana,
174       se levanta a toque de campana...
175       todo se hace con un orden tan atroz
176       que no hay nadie que lo resista.
177          – Pues mira, Huck, todo el mundo vive así.
178          – Eso no cambia nada, Tom.
179       Yo no soy todo el mundo y no puedo con ello.
180       Es horrible estar atado así.
181       Y la comida le viene a uno demasiado fácilmente:
182       ya no me tira el alimento.
183       Tengo que pedir permiso
184       para ir a pescar,
185       y para ir a nadar,
186       y hasta para toser.
187       Además, tengo que hablar tan por lo fino
188       que se me quitan las ganas de abrir el pico;
189       y todos los días tengo que subirme al desván
190       a jurar un rato
191       para quitarme el mal gusto de boca,
192       y si no me moriría, Tom.
193       La viuda no me deja fumar ni dar gritos;
194       no me deja quedarme con la boca abierta,
195       ni estirarme, ni que me rasque delante de gente. –
196       Y después prosiguió,
197       con una explosión de cólera y sentimiento. –
198       Y, ¡maldita sea mi suerte!,
199       ¡no para de rezar en todo el tiempo!
200       Tenía que largarme, Tom,
201       no había otro remedio.
202       Y, además, iba a empezar la escuela,
203       y yo tenía que ir;
204       y eso no puedo sufrirlo.
205       Mira, Tom:
206       ser rico no es lo que se dice por ahí.
207       No es más que reventarse y reventarse,
208       y sudar y más sudar,
209       y querer uno morirse cuanto antes.
210       En cambio esta ropa es de mi gusto
211       y esta barrica es de mi gusto,
212       y no estoy por dejarlas.
213       Nunca me hubiera yo visto en esta desgracia
214       si no hubiera sido por aquel dinero.
215       Anda y coge mi parte para ti,
216       y me das diez centavos de vez en cuando,
217       pero no muy a menudo,
218       porque no me interesan las cosas
219       que no le cuesten a uno conseguirlas.
220       Y vas y le hablas a la viuda por mí
221       para que me deje.
222          – Huck,
223       ya sabes que no puedo hacer eso.
224       No está bien; y además,
225       si haces la prueba un poco más de tiempo,
226       ya verás cómo acaba por gustarte.
227          – ¡Gustarme!
228       Sí, ¡como me gustaría un brasero
229       si tuviera que estar sentado encima
230       el tiempo que hiciera falta!
231       No, Tom, no quiero ser rico,
232       y no he de vivir en esas malditas casas
233       donde se ahoga uno.
234       A mí me gustan las arboledas, y el río,
235       y las barricas, y con ellos me quedo.
236       ¡Maldita sea!
237       ¡Ahora que ya teníamos escopetas
238       y la cueva
239       y todo arreglado para ser bandoleros,
240       viene esta condenada tontería
241       y lo estropea todo!
242       Tom vio su oportunidad.
243          – Mira, Huck – le dijo –,
244       el ser rico
245       no me ha de quitar de ser bandido.
246          – ¿No? ¿Lo dices de veras?
247       ¿Es en serio, Tom?
248          – Tan en serio como estoy aquí sentado.
249       Pero, mira, Huck,
250       no podemos admitirte en la cuadrilla
251       si no vives decentemente, ¿sabes?
252       A Huck se le aguó la alegría.
253          – ¿No me podéis admitir, Tom?
254       ¿No me dejaste que fuera de pirata?
255          – Sí, pero no es lo mismo.
256       Un bandido
257       es persona de más tono de lo que es un pirata...,
258       por regla general.
259       En muchos países
260       son de los más altos de la nobleza:
261       duques y cosas así.
262          – ¡Tom! ¡Tan amigo como has sido mío!
263       No me dejarás fuera, ¿verdad?
264       Eso no lo haces tú, Tom.
265          – Huck, yo no quisiera;
266       pero ¿qué diría la gente?
267       Pues diría: ¡Bah, la cuadrilla de Tom Sawyer!
268       ¡Hay en ella personas de malos antecedentes!
269       Y eso lo dirían por ti, Huck.
270       A ti no te gustaría,
271       y yo no quiero que lo digan.
272       Huck permaneció callado largo rato.
273       En su mente se libraba una batalla.
274       Al cabo dijo:
275          – Bueno; pues me volveré con la viuda por un mes,
276       y lo probaré de nuevo,
277       a ver si puedo llegar a aguantarlo,
278       si tú me dejas entrar en la cuadrilla.
279          – ¡Corriente! ¡Trato hecho, Huck!
280       Vente conmigo compadre,
281       y yo pediré a la viuda
282       que te afloje una miaja.
283          – ¿De veras, Tom? Muy bien.
284       Si afloja un poco
285       en las cosas que me cuestan más trabajo,
286       fumaré a escondidas y juraré a solas,
287       y saldré adelante o reventaré.
288       ¿Cuándo vas a armar la cuadrilla
289       para hacernos bandoleros?
290          – Muy pronto. Reuniremos los chicos,
291       y esta misma noche celebraremos la iniciación.
292          – ¿Celebraremos qué?
293          – La iniciación.
294          – ¿Qué es eso?
295          – Es jurar
296       que nos hemos de defender unos a otros
297       y no decir nunca los secretos de la cuadrilla,
298       aunque le piquen a uno en tajadas,
299       y matar a cualquiera, y a toda su familia,
300       que haga daño a alguno de nosotros.
301          – Eso es divertido...,
302       la mar de divertido. Te lo digo yo.
303          – Ya lo creo.
304       Y todos esos juramentos
305       hay que hacerlos a medianoche,
306       en el sitio más solitario
307       y de más miedo que se pueda encontrar.
308       Una casa encantada
309       sería lo mejor;
310       pero ahora están todas hechas escombros.
311          – Bueno,
312       pero con hacerlo a medianoche vale.
313          – Sí, vale.
314       Y hay que jurar sobre una caja de muerto
315       y firmarlo con sangre.
316          – ¡De primera!
317       No me voy a apartar de la viuda
318       hasta que me pudra, Tom.
319       Y se llego a ser un bandido de los de primer orden
320       y todo el mundo habla de mí,
321       me parece que se sentirá orgullosa
322       de haber sido ella la que me recogió en la calle.
FIN

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